Pensamiento

 

PADRE PIERINO: No permitas que el maligno hable, hable, hable.  En el nombre de Jesús, hazlo callar para escuchar la Palabra de Dios, que habla poco pero dice mucho a nuestro corazón.

 

Non permettere al maligno di parlare, parlare, parlare. Nel nome di Gesù fallo tacere per ascoltare la Parola di Dio, che parla poco ma dice molto al nostro cuore.

 

PADRE PÍO:

 

Es bueno aspirar a la más alta perfección cristiana, pero no hay que filosofar sobre ella sino sobre nuestra conversión y sobre nuestro progreso en la misma en los acontecimientos diarios, dejando el éxito de nuestro deseo a la providencia de Dios y abandonándonos en sus brazos de padre, como lo hace un chiquillo, que, para crecer, come cada día lo que le prepara su padre, confiando en que no le faltará el alimento en la medida de su apetito y de su necesidad. […].

Guárdate de los escrúpulos y de las inquietudes de conciencia; y ten calma absoluta en lo que te dije de palabra, porque te lo dije en nuestro Señor. Permanece en la presencia de Dios por los medios que te indiqué y que sabes.

Guárdate de la tristeza y de las inquietudes, porque no hay cosa que impida tanto caminar hacia la perfección. Hijito mío, pon dulcemente tu corazón en las llagas de nuestro Señor, pero no a fuerza de brazos. Ten una gran confianza en su misericordia y bondad, que Él no te abandonará nunca; pero no dejes por eso de abrazar fuertemente su santa cruz.

(20 de enero de 1918, a Fray Manuel de San Marco La Carola – Ep. IV, p. 419)