Pensamientos

3.09.2017

 

PADRE PIERINO: El amor al Señor induce a rezar; la razón reflexiona para tardar en rezar; las tareas hacen descuidar la oración y la mundanidad la hace saltar.

 

L’amore al Signore induce a pregare; la ragione riflette per tardare a pregare; gli impegni fanno trascurare la preghiera e la mondanità la fa saltare.

 

PADRE PÍO:

 

Jesús quiere agitarte, sacudirte, moverte y cribarte como al trigo, para que tu espíritu alcance la limpieza y pureza que él desea. ¿Acaso se podría guardar el trigo en el granero si no está limpio de toda clase de cizaña o de paja? ¿Puede acaso el lino conservarse en el cajón del dueño si antes no se ha vuelto cándido? Y así debe ser también en el alma elegida.

Comprendo que parezca que las tentaciones más bien manchan que purifican el espíritu; pero, de ningún modo es así. Escuchemos cuál es el lenguaje de los santos en relación a esto; y a ti te baste saber lo que dice el gran san Francisco de Sales, que las tentaciones son como el jabón que, desparramado sobre la ropa, parece ensuciarla, pero en verdad la limpia.

 (11 de abril de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 68)

4.09.2017

 

PADRE PIERINO: Si Jesús dijo rezar siempre, es cierto que la oración no cansa.  Si te cansa, es signo que no rezas siempre.

 

Se Gesù ha detto di pregare sempre, è certo che la preghiera non stanca. Se ti stanca, è segno che non preghi sempre.

 

PADRE PÍO:

 

No te deben atemorizar las innumerables tentaciones que te asaltan de continuo, pues el Espíritu Santo anuncia al alma devota que, si se decide a avanzar por los caminos de Dios, debe disponerse y prepararse para la tentación. Por eso, ¡ánimo!, que la prueba cierta e infalible de la elección de un alma para su perfección es la tentación, en la que la pobrecita será puesta como signo de contradicción en medio de la tempestad. Que nos anime a soportar la dificultad la vida de todos los santos, que no estuvieron libres de esta prueba.

La tentación no respeta a ningún elegido. Ni siquiera respetó al apóstol de las gentes, que, después de haber sido arrebatado en vida al paraíso, fue tal la prueba a la que se vio sometido, que satanás llegó a abofetearlo. ¡Dios mío!, ¡¿quién podrá leer aquellas páginas sin sentir que se le hiela la sangre en las venas?! ¡Cuántas lágrimas, cuántos suspiros, cuántos gemidos, cuántas súplicas, no elevaba este santo apóstol, pidiendo al Señor que retirara de él esta dolorosísima prueba! ¿Y cuál fue la respuesta de Jesús? No otra sino ésta: «Te basta mi gracia... », «la virtud se perfecciona en la enfermedad, en la prueba».

(4 de septiembre de 1916, a María Gargani – Ep. III, p. 241)

 

5.09.2017

 

PADRE PIERINO: La oración invoca a Jesús para que esté a tu lado y Él nunca te puede cansar, así como en el Cielo los Ángeles y los Santos nunca se cansan de estar con Jesús.

 

La preghiera invoca Gesù perché stia al tuo fianco ed Egli non ti può mai stancare, come in Cielo gli Angeli e i Santi non si stancano mai di stare con Gesù.

 

PADRE PÍO:

 

¡Ánimo! Jesús, por medio de quien ha elegido por tu guía, también a ti te dirige la misma voz que hizo oír a san Pablo. Combate como valiente y obtendrás el premio de las almas fuertes. No te abandones nunca a ti misma. En los momentos en los que la lucha es más dura y el abatimiento más fuerte, recurre a la oración; confía en Dios y no sucumbirás nunca a la tentación. Has de saber que, si el Señor te pone a prueba, nunca permitirá que ésta sea superior a tus fuerzas. Si te desprecia el mundo, alégrate, porque el primer odio lo soportó el autor de la vida, el divino Maestro. Si vives atribulada y afligida por toda clase de privaciones, de tentaciones y de pruebas por parte del demonio y de sus secuaces, levanta la mirada a lo alto, anímate; el Señor está contigo y no hay lugar para el temor.

El enemigo te hace la guerra, pero nunca podrá morderte. Lucha como valiente; lucha siempre contra los apetitos de la carne, contra las vanidades del mundo, contra las seducciones del oro y de los honores, con los que el demonio te tienta de continuo. Es cierto que el combate es terrible y penosa la lucha; pero, ¡arriba los corazones!; ten fija la mirada en lo alto; que te estimulen el mérito del triunfo, el consuelo inefable, la gloria inmortal que con esto damos a Dios.

(4 de septiembre de 1916, a María Gargani – Ep. III, p. 241)

 

6.09.2017

 

PADRE PIERINO: Quien ha rezado mucho y bien nunca puede cansarse, porque ha tenido experiencia de la comunión con Dios, que es la fuerza infinita.

 

Chi ha pregato molto e bene non può stancarsi mai, perché ha avuto esperienza della comunione con Dio, che è la forza infinita.

 

PADRE PÍO:

 

Mi estado actual, padre mío, deja mucho que desear; me siento muy abatido. Veo que las cruces se suman a las cruces, los dolores a los dolores, y no podría tenerme en pie si la inmediata intervención del Padre del cielo no me sostuviera con su brazo omnipotente.

Al malestar físico se van añadiendo las duras luchas del espíritu. Nubes oscurísimas son cada día más densas en el cielo de mi pobre alma. Jesús está siempre conmigo, es cierto; pero ¡qué dolorosa, padre mío, es la prueba que somete al alma al peligro de ofender al esposo divino! Pero, ¡viva siempre Dios! La esperanza de vencer y salir victorioso y la decisión de seguir combatiendo no se me debilitan nunca.

(7 de septiembre de 1914, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 582)

7.09.2017

 

PADRE PIERINO: La Eucaristía es alimento de la vida divina.  Entre más crees en el alimento divino mucho más crees en tu vida divina

 

L’Eucaristia è cibo della vita divina. Tanto credi al cibo divino quanto credi alla tua vita divina.

 

PADRE PÍO:

 

Sean dadas infinitas gracias al piadoso Jesús por haber enjugado las lágrimas de su Iglesia y haber consolado la viudedad de ésta enviándole su jefe, y porque todo se ha desarrollado según el corazón de Dios. Deseemos al nuevo pontífice que sea de verdad un digno sucesor del gran papa que ha sido Pío X. Alma verdaderamente noble y santa, que Roma nunca tuvo otra igual.

Hombre del pueblo, nunca disimuló su condición humilde. Fue en verdad el pastor supremamente bueno, el rey extremadamente pacífico, el dulce y misericordioso Jesús en la tierra. Oh, nosotros recordaremos al pontífice bueno, más por tener un intercesor ante el Altísimo que para elevar al cielo nuestra plegaria fervorosa por el descanso eterno de su alma santa.

Él ha sido la primera, mayor y más inocente víctima de la guerra fratricida que nos ensordece con armas y soldados, y que llena de terror a Europa entera. No pudo resistir más el desencadenamiento de la temible tempestad; y su corazón, que había sido durante toda su vida fuente de un apostolado de paz para todo el mundo, se rompió en un estallido de dolor.

No hay duda de que él se ha ido de este mundo únicamente por el gran amor que le abrasaba el pecho.

Oremos, padre mío, por el cese de las hostilidades; desarmemos el brazo del divino juez, justamente airado contra las naciones, que nada quieren saber de la ley de amor.

(7 de septiembre de 1914, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 582)